Posible explicación para los barrancos marcianos

7 de mayo de 2010

Los barrancos marcianos fueron tomados durante un tiempo como pruebas de la existencia de agua líquida en Marte. Ahora, una nueva teoría explica cómo se forman mediante flujos de arena.
En 1999, la nave Mars Global Surveyor envió unas extraordinarias imágenes de la superficie del Planeta Rojo que mostraban barrancos que habían sido excavados en las colinas marcianas en las latitudes medias del planeta.
El mismo tipo de barrancos se forman en la Tierra y en nuestro planeta su existencia se debe a la erosión del agua. Así que distintos geólogos planetarios inmediatamente sugirieron que un proceso similar debía de estar funcionando en Marte. Su idea era que algún tipo de fluido tenía que ser el responsable.
Era una idea emocionante, pero llena de problemas sin resolver. Recientes evidencias de los rovers de Marte sugieren que durante un tiempo fluyó el agua en la superficie de Marte, pero en el pasado del planeta. Por el contrario, los barrancos observados por la Mars Global Surveyor tienen probablemente menos de unos pocos millones de años y, en esta escala de tiempo, la atmósfera marciana ha sido demasiado fría y fina para tener agua líquida.
Para tener esto en cuenta, los geólogos argumentan que otro mecanismo de calentamiento podría estar provocando que fluya agua líquida desde un acuífero subterráneo. Pero los barrancos parecen ser el resultado de repetidos flujos, por lo que de ser ésta la explicación correcta, tiene que haber un mecanismo que rellene los acuíferos. En la Tierra, tal mecanismo es la lluvia. En Marte, ese mecanismo está ausente.
Sin embargo,hay otra posibilidad. Tal vez los barrancos están causados por flujos de arena y polvo. Se sabe que barrancos similares se forman en dunas de la Tierra, pero sólo cuando el ángulo de la ladera está por encima de un umbral crítico. El problema con los barrancos marcianos es que la mayor parte de las laderas no están lo bastante inclinadas como para que tenga lugar este proceso.
Hoy, Yolanda Cedillo-Flores y Héctor Javier Durand-Manterola de la Universidad Nacional Autónoma de México, sugieren una solución a este obstáculo. Su idea es que los barrancos se formaron cuando el dióxido de carbono del suelo se sublimó, provocando que la arena se hiciese más fluida.
Esto resuelve un buen número de problemas. Para empezar, permite que la arena fluya por las laderas que tienen una inclinación mucho menor que el umbral crítico. También explica cómo se forman los barrancos mediante la acción de flujos repetidos a lo largo de grandes periodos de tiempo. Su idea es que el dióxido de carbono se deposita en el terreno durante los periodos fríos y queda cubierto con polvo cuando sopla el viento. El dióxido de carbono se sublima durante los periodos más cálidos, provocando que la arena fluya ladera abajo.
Esta teoría también explica por qué los barrancos se forman principalmente en latitudes medias y no en los polos o ecuador. En los polos, raramente hay calor suficiente para calentar regularmente el dióxido de carbono cubierto de arena, y el ecuador está demasiado cálido como para que se forme. Por lo tanto, las latitudes medias son los lugares ideales para que se formen los barrancos.
Cedillo-Flores y Durand-Manterola intentan cerrar el asunto recreando en el laboratorio las condiciones para la formación de barrancos marcianos inyectando aire en un lecho de arena (en la imagen). Efectivamente, este proceso lleva a la formación de barrancos similares de los de Marte en ángulos muy por debajo del umbral crítico.
Hay algunas diferencias importantes entre los barrancos experimentales y los que se forman en Marte, como la medida de su longitud. Pero los investigadores dicen que esto puede explicarse por la diferencia entre el aire inyectado y la sublimación del dióxido de carbono.
Lo mejor de todo es que la nueva teoría no requiere de hipótesis especiales sobre el Planeta Rojo. “Nuestro modelo no requiere condiciones exóticas; sólo las que se encuentran presentes en Marte”, dicen Cedillo-Flores y Durand-Manterola.
Ésta es una explicación convincente para la formación de barrancos en Marte. Y será un golpe duro para aquellos que buscan evidencias de agua líquida en la superficie de Marte.
El agua puede que esté presente en Marte, pero cada vez está más claro que hay mejores lugares en el Sistema Solar en los que los astrobiólogos pueden centrar su atención.

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