La alineación de unos cuásares puede indicar la presencia de cuerdas cósmicas

11 de mayo de 2010

Algo ha provocado que unos cuásares vecinos ubicados en un Universo lejano apunten a una dirección similar cuando estas orientaciones deberían ser al azar. ¿Podría ser esta la señal de la existencia de las cuerdas cósmicas, las gigantescas dobleces en el tejido del espacio-tiempo?
En 2005, Damien Hutsemekers de la Universidad de Lieja, Bélgica, y sus colegas reportaron un efecto inusual en las observaciones de 355 cuásares. Encontraron que la luz de estos cuásares ha tendido a polarizarse, con las oscilaciones electromagnéticas confinadas en un plano particular, que puede ser descrito por un vector de polarización. Aunque no hay ninguna razón evidente para que estos vectores deban orientarse de una manera especial, el equipo de Hutsemekers encontró que las orientaciones no son aleatorias. Si tomaban dos cuásares cualesquiera que estuvieran adyacentes, los vectores de polarización señalaban en gran parte a la misma dirección.
El equipo se dispuso entonces a observar cuásares cada vez más distantes y encontraron que este vector gira alrededor de 30 grados cada 3,26 mil millones de años luz de la Tierra. El vector gira al a derecha cuando se mira en la dirección del polo norte galáctico, y gira a la izquierda si me mira desde el polo sur galáctico de la Vía Láctea.
El año pasado, el equipo demostró que la dirección del vector de polarización está correlacionado con el eje de rotación del propio cuásar. Eso significa que los cuásares adyacentes tienden a tener aproximadamente la misma orientación, siendo este hecho inesperado.
Ahora, Robert y Dejan Stojkovic Poltis de la Universidad Estatal de Nueva York en Buffalo, dicen que tienen una explicación. Todo esto se debe a los acontecimientos que se produjeron cerca de  10-12 segundos después del Big Bang. En ese momento el Universo pasó por una transición de fase, haciendo que la fuerza electrodébil se separara de la fuerza electromagnética y de la fuerza nuclear débil. El modelo estándar de la física de partículas sugiere que esto también habría dado lugar a la formación de cuerdas cósmicas, que son defectos topológicos en el tejido del espacio-tiempo que pueden tomar la forma de lazos gigantes.
Las cuerdas cósmicas pueden producir campos magnéticos que se confinan a lo largo de su longitud, dice Poltis. Las cadenas son inestables y se desintegran rápidamente, pero los campos magnéticos sobreviven y se habrían extendido a escalas cosmológicas a medida que el Universo se expandía.
Poltis y Stojkovic explicaron cómo dos lazos o bucles gigantes de líneas de campo magnético podría afectar a la formación de galaxias. Una protogalaxia contiene partículas cargadas - electrones y los iones de hidrógeno - que adquieren el momento angular del campo magnético. El efecto neto es que la protogalaxia adquiere un momento angular total, adaptando su eje en una dirección determinada. Dos protogalaxias vecinas que se forman en las proximidades del mismo campo magnético acabarían con sus ejes apuntando en la misma dirección.
Los investigadores también demostraron cómo el retorcimiento de las líneas del campo magnético en las escalas cósmicas podrían ocasionar que el eje de los cuásares pueda girar más, cuanto más lejos se mira.
"Las observaciones avalan bastante bien esta teoría, incluso la posible rotación del ángulo de polarización", dice Hutsemekers. "Por otra parte, la posibilidad de que la huella de las cuerdas se puedan detectar mediante el estudio de las orientaciones de las galaxias o los cuásares es emocionante".

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