Enanas marrones nacen tras encuentros cercanos de estrellas

29 de mayo de 2010

Los encuentros cercanos entre estrellas jóvenes podrían ayudar a formar las enanas marrones que pueblan la Vía Láctea en una especie de juego de billar.
Las enanas marrones son esferas de gas, cuya masa es generalmente decenas de veces la del planeta Júpiter. Pero al igual que las estrellas, las enanas marrones son capaces de fusionar átomos de hidrógeno, aunque son demasiado ligeras para mantener este proceso. En la imagen de la derecha podéis ver la comparación de tamaños entre un planeta tipo Júpiter, una enana marrón, una estrella de baja masa y el Sol.
El origen de estas estrellas fallidas es un misterio. Las enanas marrones podrían formarse como sus primas mayores, mediante el colapso directo de turbulentas nubes de gas, o tal vez su origen sea similar al de los planetas, condensándose a partir del gas presente en los discos que rodean estrellas jóvenes.
Las simulaciones han demostrado que las inestabilidades en el disco de gas alrededor de una estrella joven aislada pueden desencadenar la formación de enanas marrones. Ahora Ingo Thies y Pavel Kroupa, de la Universidad de Bonn, en Alemania, y su equipo, han demostrado que este proceso también puede tener lugar en un escenario más común, en un cúmulo de estrellas recién nacidas.
En las nuevas simulaciones, el equipo descubrió que las estrellas jóvenes al pasar rápidamente y lo suficiente cerca de sus hermanas, pueden desestabilizar los discos de gas que las rodean, lo que causaría que las áreas más densas se colapsasen rápidamente formando cuerpos del tamaño de enanas marrones.
El gas atraído en estos encuentros también podría formar planetas con una amplia gama de inclinaciones orbitales. Esto podría explicar el origen de algunos de los extraños exoplanetas que se han detectado con órbitas inclinadas de manera significativa con respecto al plano ecuatorial de la estrella, explica Thies.
No está claro con qué frecuencia pueden formarse las enanas marrones en este billar cósmico, señala Mark Krumholz de la Universidad de California, en Santa Cruz. "Pero esta es una buena idea, ya que hace algunas predicciones comprobables." Puesto que existe una mayor probabilidad de que estos encuentros cercanos ocurran en densos cúmulos de estrellas, se podría esperar detectar un mayor número de enanas marrones, afirma Krumholz.

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