Planck nos acerca al conocimiento de la formación estelar

27 de abril de 2010

Nuevas imágenes de la ESA, del observatorio espacial Planck, revelan las fuerzas que impulsan la formación estelar y dan a los astrónomos una forma de comprender la compleja relación que forman el polvo y el gas en nuestra Galaxia.
La formación estelar tiene lugar tras los velos de polvo por lo que permanece oculta en el espectro visible. Pero donde los telescopios ópticos sólo ven zonas oscuras, Plank nos muestra en el espectro microondas inmumerables estructuras de polvo y gas. El telescopio ha utilizado esta capacidad de investigación para analizar dos zonas de formación estelar cercanas.
La región de Orión es una cuna de formación de estrellas, situada a unos 1.500 años luz de distancia. La nebulosa de Orión puede ser vista a simple vista como una tenue mancha de color rosa.
La imagen superior izquierda cubre gran parte de la constelación de Orión. La nebulosa es el punto brillante en el centro inferior. El punto brillante a la derecha del centro es de las zonas colindantes a la Nebulosa Cabeza de Caballo, llamada así porque a grandes aumentos se parece a un caballo. Se cree que el arco gigante rojo, denominado Barnard Loop, es el resultado de una onda explosiva de una estrella que explotó dentro de la región hace unos dos millones de años. Esta burbuja abarca unos 300 años luz de diámetro.
A diferencia de Orión, la región de Perseo es una zona menos vigorosa de formación estelar, pero, como muestra Planck en la  imagen de la derecha, todavía hay mucho por estudiar.
Las imágenes muestran tres procesos físicos que tienen lugar en el polvo y en el gas del medio interestelar. Planck nos puede mostrar cada unos de estos procesos por separado.
En las frecuencias más bajas, Planck recrea los mapas de emisión producidos por la alta velocidad de los electrones que interactúan con los campos magnéticos de la galaxia. Estas frecuencias las emite un componente difuso presente en el polvo al girar a altas velocidades.
En longitudes de onda intermedias de unos pocos milímetros, la emisión proviene del gas calentado por estrellas calientes recién formadas.
En las frecuencias aún más altas, los escasos mapas de color de Planck son producidos por el calor que emite el polvo extremadamente frío. Esto puede revelar los corazones más fríos de las nubes, que están llegando a la fase final del colapso, antes de que nazcan como estrellas ya completamente formadas. Las estrellas, después de nacer, dispersan las nubes circundantes.
El delicado equilibrio entre el colapso de las nubes y la dispersión regula el número de estrellas que nacen el la galaxia. Planck avanzará en la comprensión de esta interrelación, ya que, por primera vez, podemos obtener datos sobre los diversos mecanismos de emisión de una sola vez.
La misión de Planck es observar todo el cielo en longitudes de ondas de microondas,para trazar las variaciones en la antigua radiación proveniente del Big Bang. En la imagen inferior izquierda tenemos la localización de las zonas fotografiadas comentadas en esta noticia.

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