Nueva evidencia entre el vínculo entre los GRBs y las supernovas

22 de abril de 2010

Un extallido de rayos gamma (GRB) ha sido visto en el mismo tiempo y lugar que una supernova, lo que refuerza la creencia de la existencia de un vínculo entre estos dos fenómenos. El satélite Swift de la NASA observó el pasado 16 de marzo el GRB estudiado por Rhaana Starling, de la Universidad de Leicester.
Las explosiones de rayos gamma son emisiones de radiación de gran energía que duran unos minutos. Fueron descubiertas en la década de 1970 y permanecieron en el más absoluto misterio durante dos décadas porque los instrumentos de aquella época aún no estaban capacitados para observarlos. Sin embargo, las cosas cambiaron en el año 1997, cuando se desarrolló la teoría de que los GRBs eran el resultado del colapso y de la destrucción de las estrellas masivas, generando estos eventos chorros bipolares de rayos gamma. Desde entonces los telescopios han estudiado estas gigantescas explosiones.
Sin embargo, ser capaz de ver una supernova explotando como un GRB de principio a fin ha sido difícil de conseguir. De hecho, aparte de este caso que presentamos sólo se ha podido contemplar en una ocasión más. Esto provocó que el equipo se pusiese en contacto con científicos del Telescopio Géminis Sur para realizar el seguimiento de la ubicación del GRB en longitudes de onda ópticas, encontrando de esta forma una supernova, SN 2010bh, en ese lugar.
El GRB se caracteriza por tener una energía relativamente baja de unos 4 x 1049 erg. Se detectó también una sustancial emisión de rayos X procedentes de las ondas de choque que se producen cuando las ondas energéticas colisionan contra las capas externas de las estrellas moribundas. Al tiempo que se detectaban estas emisiones energéticas, el telescopio espacial Hubble y el VLT contemplaron en el lugar de donde procedían las emisiones energéticas una supernova de tipo Ic, que es la explosión de una estrella Wolf-Rayet pobre de hidrógeno. Las Wolf-Rayet son uno de los tipos de estrellas más masivas que se conocen, y ésta en concreto se encuentra en una galaxia situada a 850 millones de años luz de distancia.
Combinando este conjunto de observaciones del GRB y de la supernova, así como los nuevos datos que se esperan obtener de la vigilancia de este objeto, será posible compilar una historia completa de este GRB / supernova, para ayudar a comprender mejor los mecanismos que conducen a estos eventos de gran alcance.

Más información en el enlace.

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