Herschel encuentra protoestrellas masivas en la nebulosa Roseta

13 de abril de 2010


La última imagen de Herschel revela la formación de estrellas grandes nunca antes vistas, cada una de hasta diez veces la masa de nuestro Sol. Estas estrellas influyen en la nebulosa de formación estelar de tal forma que la evolución de la siguiente generación de estrellas depende de su acción.
La Nebulosa Roseta se encuentra a unos 5.000 años luz de la Tierra y se asocia con una nube más grande que contiene el polvo y el gas suficiente para crear el equivalente a 10.000 estrellas similares al Sol. La imagen tomada por Herschel muestra el corazón de la nebulosa. Las estrellas masivas que encienden e iluminan la nebulosa, se encuentran a la derecha de la imagen, pero son invisibles en estas longitudes de onda. Cada color representa a una temperatura diferente del polvo, de -263ºC (sólo 10ºC por encima del cero absoluto) en la emisión roja a -233ºC en el azul.
Las manchas brillantes son capullos de polvo que ocultan a las protoestrellas masivas. Con el tiempo se convertirán en estrellas que contienen alrededor de diez veces la masa del Sol. Las manchas pequeñas cerca del centro y en las regiones más rojas de la imagen son protoestrellas de masa más pequeña, similares en masa al Sol.
El observatorio espacial Herschel de la ESA recoge la luz infrarroja emitida por el polvo. Esta imagen es una combinación de tres longitudes de onda infrarrojas, y un código de colores azul, verde y rojo, aunque en realidad estas longitudes de onda son invisibles para nuestros ojos. Se creó a través de observaciones con el fotoconductor de la Cámara Array de Herschel y espectrómetro (PACS), así como con la proyección de imagen espectral y el receptor fotométrico (SPIRE).
Esta es la primera vez que Herschel muestra a los astrónomos protoestrellas jóvenes y masivas. Las regiones de formación estelar de gran masa son raras y además se encuentran muy lejos. Por ello, los astrónomos no habían conseguido hasta ahora divisar este grupo de grandes estrellas.
Es importante entender la formación de estrellas de gran masa de nuestra galaxia porque sus emisiones energéticas sobre la nube madre pueden, a menudo, desencadenar en el nacimiento de otra generación de estrellas al comprimir con sus vientos solares el gas que las rodea.
Cuando los astrónomos observan galaxias distantes, las regiones de formación estelar que ven son las más brillantes y masivas. Por lo tanto, si se quiere comparar nuestra galaxia con las lejanas, primero se debe conocer cómo se forman las estrellas de gran masa en la Vía Láctea.
En el calendario de la misión Herschel, se tiene previstas más observaciones de regiones de formación estelar de gran masa.

Más información en el enlace.

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