Nuevas pruebas de la existencia del "flujo oscuro"

13 de marzo de 2010

Denominamos "flujo oscuro" a una corriente de origen desconocido que persiste a una distancia de 2,5 mil millones de años luz, y que provoca el movimiento de los cúmulos de galaxias distantes. Esta corriente no la puede explicar la distribución de materia de nuestro Universo, por lo que sugiere la presencia de una estructura más allá de nuestro Universo visible que controla el flujo.
El Cúmulo de galaxias Abell 1656, en la imagen, se encuentra en la constelación de Coma Berenices a 300 millones de años luz y parece estar participando en el movimiento generado por este flujo oscuro.


Alexander Kashlinsky del Centro Goddard de Vuelos Espaciales de la NASA, explica que las inestabilidades gravitatorias no pueden explicar este flujo oscuro. Aunque este componente está presente en el movimiento de las galaxias, no es el movimiento predominante que controla las órbitas de éstas.
En cuanto a la estructura fuera de este horizonte visible, se sabe que a escalas suficientemente grandes, el espacio-tiempo tuvo que ser homogéneo antes de la inflación del Universo, por lo que esta estructura general debería haber sido conservada en el tiempo a escalas suficientemente grandes. Por ello, en relación al Fondo Cósmico de Microondas, se cree que no debería haber ninguna dirección preferida en los movimientos a gran escala.
Kashlinsky cree que el flujo oscuro puede probar la estructura primitiva del espacio-tiempo en escalas mucho más allá del horizonte actual. "El modelo cosmológico estándar cuenta de manera muy convincente cómo las propiedades observadas que presenta el Universo se produjeron como resultado de la expansión de nuestra burbuja inflacionaria".
Los puntos de colores son las agrupaciones dentro de uno de los cuatro rangos de distancia. Los colores más rojos indican una mayor distancia. Elipses de colores muestran la dirección del movimiento de cada color correspondiente.


El gas caliente disperso de los cúmulos de galaxias emite en rayos X y dispersa los fotones delFCM. De esta forma las longitudes de onda de los fotones dispersos reflejan su movimiento individual, es decir, el movimiento que resulta de un cambio de temperatura del FCM en la dirección del cluster de galaxias. Este movimiento resultante nunca ha sido observado en un sólo grupo, pero Kashlinsky cree que podría detectarse en los grupos de cúmulos de galaxias.
Los investigadores estudiaron a 700 cúmulos de galaxias utilizando el Wilkinson Microwave Anisotropy Probe (WMAP). Los resultados actualizados proporcionan más pruebas sólidas de que el flujo oscuro es real, con  la detección de la distorsión de los fotones del FCM.
Kashlinsky sigue ampliando su conjunto de datos para afinar sus mediciones. Se espera que los resultados que aporte la misión Plank de la ESA, terminen por probar sus modelos.

Más información en el enlace.

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