Descubierta la composición de los rayos de los anillos de Saturno

1 de febrero de 2010

Sobre el anillo B, el más grande de Saturno aparecían a veces misteriosos rayos cuyo origen era desconocido para los científicos. Hoy , por fin , se ha desvelado uno de sus misterios.
Las nuevas mediciones del espectrómetro de cartografía visual infrarroja de la Cassini (VIMS), sugiere que los rayos radiales que a veces se forman a través del anillo se componen enteramente de hielo de agua. La existencia de los radios fue inespera y se observaron por primera vez cuando la nave espacial Voyager sobrevoló Saturno en 1980. Cuando Cassini llegó a Saturno en 2004, los rayos no eran visibles, pero más tarde aparecieron en 2005. Desgraciadamente el instrumento VIMS no fue capaz de observarlos hasta el 2008. Incluso con esta nueva información de los rayos, todavía hay preguntas sin responder, ya que parecen ser un fenómeno temporal pudiendo llegar a ser visibles para luego desaparecer en unas pocas horas. El proceso que crea y disipa los rayos no se conoce.


Las primeras hipótesis trataban de explicar la existencia de los rayos como fruto de las fuerzas gravitatorias y / o repulsión electrostática entre las partículas del anillo. Un indicio utilizado para establecer esta teoría fue que los rayos son más comunes cuando los anillos de Saturno están más cerca del borde hacia el Sol. Otros científicos han sugerido que los rayos se componen principalmente de granos más pequeños de hielo. Sin embargo, los nuevos datos muestran que una gran parte de los granos son más grandes de lo esperado; un micrómetro o más de radio.
E. D'Aversa y su equipo, del Instituto de Física del Espacio Interplanetario de Roma, observaron el espectro de infrarrojos emitidos por estos rayos el 9 de julio de 2008. Estas fueron las primeras mediciones del espectro de reflectancia total de los rayos en una gama espectral amplia. El equipo dijo que el modelo de transferencia de radiación es compatible con una composición de hielo de agua pura , pero su distribución de tamaño es más amplia de lo que se pensaba anteriormente.


Los investigadores dicen que la abundancia inesperada de granos de este tamaño en los rayos pueden tener consecuencias para los modelos de formación de los anillos. Futuras observaciones podrían ayudar a limitar el tamaño de las partículas que componen los radios, así como arrojar más luz sobre su forma y su evolución.

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