Un planeta de tamaño terrestre podría encontrarse en los confines del Sistema Solar

10 de enero de 2010

Según algunos astrónomos, un planeta del tamaño de Marte o de la Tierra, podría orbitar en la periferia de nuestro Sistema Solar. Pero aunque fuera cierto, los telescopios más potentes tendrían pocas posibilidades de encontrarlo.
Un mundo así, si existe, tendría una órbita mucho más alejada que Plutón y que los planetas enanos similares conocidos. Y es probable que se asemeje a una versión congelada de Marte o de la Tierra.
Alan Stern, científico planetario del Southwest Research Institute (SwRI) en Boulder, Colorado, opina que cuando se pueda escribir la historia completa del Sistema Solar, es más probable que tenga 900 planetas, en vez de 8. Añade que sólo unos pocos de estos objetos podrían alcanzar el tamaño de la Tierra, siendo muchos más numerosos aquellos que tengan dimensiones parecidas a las de Plutón.
Cada uno de estos objetos, ya sea un planeta, un planeta enano, u otro tipo de astro, sirve como una cápsula del tiempo congelada que podría revelar muchos datos acerca de la evolución temprana del Sistema Solar. Incluso podría forzar a los científicos a reconsiderar una vez más la definición de planeta a raíz de la polémica degradación de Plutón de planeta a planeta enano. Esta degradación se produjo en parte porque los astrónomos descubrieron una serie de objetos más pequeños en el Sistema Solar exterior, en cuya clasificación, Plutón encajaba más adecuadamente. Planetas enanos como Eris ocupan una zona en una región helada más allá de Neptuno conocida como el Cinturón de Kuiper. Pero en la clasificación actual de planetas-planetas enanos, los objetos ubicados a más distancia aún que el Cinturón de Kuiper, no aparecen en el catálogo de objetos planetarios.
Mike Brown, astrónomo del Caltech, y descubridor de Eris y de otros planetas enanos, comenta que se sabe con certeza que en el Cinturón de Kuiper no hay ningún objeto de tamaño parecido a la Tierra o a Marte, ya que sus efectos dinámicos serían fácilmente visibles. Browm también señala que Sedna, un planeta enano que ocupa una órbita elíptica extraña entre el Cinturón de Kuiper y la Nube de Oort más distante, presenta una posible señal de la influencia gravitacional de otro mundo tan grande como la Tierra. El problema, es que de existir ese objeto en el Cinturón de Kuiper, como ya se ha mencionado, ya se habría encontrado.
Brown y Stern opinan que la Nube de Oort representa una perspectiva más probable para los mundos del tamaño de Marte o la Tierra. La Nube de Oort rodea nuestro Sistema Solar, con miles de millones de cuerpos de hielo a distancias tan lejanas como unas 50.000 veces la distancia entre el Sol y la Tierra.
Brown señaló que los futuros descubrimientos de grandes objetos en el Sistema Solar exterior, o bien sugieren que los científicos tienen la idea equivocada de cómo se forman los planetas, o podrían indicar que el Sistema Solar primitivo tenía más material disponible del que se sospechaba. Lo que más le interesa a este astrónomo sería la naturaleza de este objeto, ya que en nuestro Sistema no tenemos cuerpos de tamaño planetarios ricos en hielo.
Stern ha apoyado durante mucho tiempo la idea de la existencia un planeta del tamaño de la Tierra en el Sistema Solar exterior. Para ello, elaboró simulaciones informáticas que muestran cómo podrían haberse formado planetas medianos durante la creación de los gigantes gaseosos como Júpiter, cuando trozos más pequeños se agruparon para formar cuerpos más grandes. Estos gigantes gaseosos tienen la capacidad de limpiar las regiones circundantes eyectando planetas pequeños y medianos hacia las regiones profundas del Sistema Solar.
Stern ha criticado fuertemente la decisión de la UAI, que degradó a Plutón en parte debido a su ubicación en el Sistema Solar porque piensa que estos planetas pequeños o medianos, colgando en los lejanos confines del Sistema Solar, pondría en duda la decisión de la Unión Astronómica Internacional (UAI), tomada en 2006.
"La UAI está empezando lentamente a darse cuenta de que ha cometido un gran error", dijo Stern. "La organización se debería retractar de su decisión de 2006, si un nuevo planeta de tamaño terrestre se descubrisee en el futuro".
Brown también reconoció la probabilidad de complicaciones en esta clasificación con los planetas exteriores del Sistema Solar del tamaño de Marte o la Tierra. "Parece bastante obvio que si algo del tamaño de la Tierra es descubierto, todo el mundo le va a llamar planeta," dijo Brown. "Así que estamos de vuelta a la mesa de dibujo, por desgracia."
La perspectiva de encontrar grandes planetas en el exterior del Sistema Solar tendrá que esperar hasta que mejore la detección científica, ya que incluso los telescopios más potentes, sólo pueden ver objetos planetarios alrededor de 10 veces más lejos que Plutón.
WISE, la nueva nave espacial de la NASA tiene una oportunidad muy pequeña de detectar un planeta cercano en su estudio infrarrojo de todo el cielo. Pero Brown y Stern tienen mayores esperanzas para lograrlo con el próximo Gran Telescopio para Rastreos Sinópticos, que debe tener la capacidad de detectar estos planetas a distancias de 1.000 unidades astronómicas (UA), donde 1 UA es la distancia Tierra-Sol. 1.000 UA aún está lejos de la inmensidad de la Nube de Oort, que ocupa una región de decenas de miles de UA de distancia. Sin embargo, Stern sugirió que la futura exploración espacial podría incluso llegar a los hermanos distantes de la Tierra.
"La Nube de Oort es el ático del Sistema Solar, con todo tipo de cosas allí", dijo Stern. "Simplemente no tenemos todavía una escala lo suficientemente grande como para subir y mirar a su alrededor."

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