Los púlsares pueden ayudar en el esperado hallazgo de las ondas gravitatorias

7 de enero de 2010

El telescopio de rayos gamma Fermi ha dado a los astrónomos una nueva forma de detectar una onda en el espacio-tiempo. Este mecanismo se basa en las observaciones realizadas a varios púlsares de milisegundos: estrellas que giran cientos de veces por segundo. Debido a sus potentes campos magnéticos, los púlsares emiten la mayor parte de su energía en forma de radiación como si se tratara de un faro. Cada giro del púlsar corresponde a un pulso de radiación detectable desde la Tierra. Este ritmo de pulsación es muy estable por lo que este tipo de astros pueden utilizarse como relojes del Universo.
Los astrónomos han deducido que las pequeñas variaciones observadas en el tiempo de los púlsares de milisegundos puede sugerir que el espacio-tiempo cercano al púlsar se encuentra distorsionado por el paso de una onda gravitatoria. El problema es que para realizar una medición fiable de este fenómeno se necesitan cientos de púlsares, objetos hasta hace poco muy difíciles de detectar. De hecho, se estima que se han hallado menos del 1% de los púlsares de milisegundo existentes en nuestra galaxia.
Fermi comenzó a recopilar datos en el 2008 y ha identificado cientos de fuentes de rayos gamma (fotones de alta energía, que se producen cerca de objetos exóticos, incluyendo los púlsares milisegundo) de nuestra galaxia. Entre estas fuentes se encuentran 17 púlsares de este tipo.
Ahora los científicos se encuentran en disposición de detectar la emisión de ondas gravitatorias gracias a estos púlsares.
Mallory Roberts, ha anunciado esta semana sus descubrimientos en la reunión de la Sociedad Astronómica Americana en Washington, DC.

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