Misiones futuras a Marte

23 de diciembre de 2009

El nuevo programa conjunto de exploración de Marte de la NASA y de la ESA está impulsando rápidamente la construcción de una nueva y ambiciosa generación de satélites y sondas que serán enviadas al planeta rojo a partir del 2016.
La europea ExoMars Trace Gas Misión Orbiter (TGM) ha sido seleccionada como la primera nave espacial de la iniciativa conjunta, planeándose su lanzamiento para enero de 2016 a bordo de un cohete Atlas 5 de la NASA, en un viaje de 9 meses hacia Marte. El objetivo es el estudio de las trazas de gases en la atmósfera marciana, en particular, las fuentes y la concentración de metano que tienen consecuencias biológicas importantes. El orbitador probablemente estará acompañado por un pequeño módulo de aterrizaje proporcionado por la ESA.
El Programa de Marte de la NASA está cambiando su estrategia gracias a estos proyectos conjuntos y a los recientes descubrimientos aportados por los actuales satélites y exploradores de la superficie marciana, Spirit, Opportunity y Phoenix .
La ESA ha tenido que retrasar varias veces su programa ExoMars debido a la complejidad cada vez mayor de las misiones , a los presupuestos insuficientes y a los problemas técnicos detectados. El vehículo ExoMars estaba originalmente programado para ser lanzado en 2009 y ahora está preparado para 2018.



La nave tendrá una masa de unos 1100 kg y llevará una carga útil de alrededor de 115 kg, el mínimo que se considera necesario para lograr sus objetivos. Los instrumentos deben ser muy sensibles con el fin de ser capaces de detectar la identidad y la concentración extremadamente baja de los gases atmosféricos, así como la caracterización de la variación espacial y temporal del metano y otras especies importantes. También se espera descubrir la localización de la fuente de origen de las trazas de los gases y determinar si son causados por procesos biológicos o geológicos. Modelos fotoquímicos actuales no pueden explicar la presencia de metano en la atmósfera marciana ni su rápida aparición y destrucción en el espacio. Otro objetivo clave de la nave, será el de establecer una función de reenvío de datos para todas las misiones de superficie hasta 2022. Este plazo podría coincidir con las misiones Mars Sample Return, un objetivo ansiado por muchos científicos.
Si el presupuesto lo permite, la ESA tiene previsto un módulo de aterrizaje a cuestas pequeño compañero (EDM), que pondría a prueba tecnologías críticas para las misiones futuras. El módulo de aterrizaje probablemente sea diseñado para que funcione como una estación meteorológica, dependiendo de la capacidad de las baterías.

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