Una supernova inminente de tipo Ia

18 de noviembre de 2009

Uno de los problemas a la hora de estudiar supernovas de tipo Ia es que no se sabe cuándo van a ocurrir. Pero los astrónomos, tras observar una cáscara de gas en expansión alrededor de V445 Puppis, conocida como "la enana blanca vampiro", creen que pronto se producirá este fenómeno. V445 Puppis sufrió una explosión de nova después de engullir parte de la materia de su compañera en el año 2000, y ahora parece que este sistema doble de estrellas es un candidato ideal para explotar como supernova. Además esta fue la primera nova que se detectó fruto de una enana blanca con una superficie predominantemente de helio y no de hidrógeno. Y como en las supernova tipo Ia se observa una escasez de hidrógeno, V445 Puppis es un claro candidato a provocar este fenómeno.
Los astrónomos han determinado que este sistema se encuentra a unos 25.000 años luz de la Tierra y su brillo intrínseco supera en más de 10.000 veces el de nuestro Sol. Esto significa que la enana blanca tiene una gran masa cercana a su límite crítico estando todavía siendo alimentada por su compañera a un ritmo elevado.
Cuando las enanas blancas , en calidad de vampiros estelares, chupan la materia de su compañera,pueden superar el límite de masa crítica,y entonces, se vuelven inestables y explotan. El dilema que presenta este sistema es saber si cuando la masa se acumula en la superficie y extalla como una nova ,la enana blanca puede llegar a ganar peso a pesar de esta explosión, es decir, si la materia tomada de la compañera se mantiene en la enana blanca, por lo que eventualmente sería lo suficientemente pesada para explotar como una supernova.
Patrick Woudt, de la Universidad de Ciudad del Cabo es el autor principal del estudio de V445 Puppis. Obtuvieron sus datos gracias al Very Large Telescope del ESO (VLT) para conseguir imágenes muy nítidas del sistema durante un periodo de dos años. Las fotografías muestran una concha bipolar, inicialmente con una cintura muy estrecha, con lóbulos a cada lado. En los extremos de la concha se observan dos nudos que parecen moverse a una velocidad de 30 millones de kilómetros por hora. Las estrellas centrales se encuentran oscurecidas por un disco de polvo muy grueso que se debió producir durante la última erupción.

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