La clandestina variabilidad del Sol

12 de noviembre de 2009

Cada 11 años se manifiesta una gran actividad en el Sol. Brotan desde el interior de su superficie manchas solares y se producen explosiones tan poderosas, que equivalen a mil millones de bombas atómicas. Incluso, nubes de gas, lo suficientemente grandes como para tragar un planeta, se despenden de nuestra estrella y viajan a través del espacio.
Los humanos no podemos contemplar esta actividad porque nuestros ojos no están preparados para percibirla, por lo que la esfera solar nos parece siempre la misma. Para observar estos fenómenos se debe hacer a través del ultravioleta extremo (UVE), con longitudes de onda entre 1 y 120 nanómetros.
Cuando el Sol está activo, las emisiones solares intensas del UVE pueden aumentar o disminuir por factores de miles sólo en cuestión de minutos, lo que puede provocar serios problemas para los satélites artificiales. Para monitorizar estos fotones energéticos, la NASA va a lanzar un sensor llamado "EVE", abreviatura de Experimento de Variabilidad del UVE, el cual viajará a bordo del Observatorio Solar y Heliosférico. A pesar de que el EVE está diseñado para estudiar la actividad solar, su principal interés es estudiar la inactividad del Sol ya que va a ser lanzado mientras se produce el mínimo solar más profundo en casi 100 años.El mínimo solar representa un momento de quietud en el que podemos definir una referencia para evaluar tendencias a largo plazo y así comparar el brillo actual del Sol con el que tenía durante mínimos previos.

Más información en el enlace.

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